Hay días en los que sientes que por fin lo has pillado. Te levantas con claridad. Respiras distinto. Escribes cuatro cosas en el cuaderno. Te prometes que ahora sí.
Ahora sí vas a poner límites. Ahora sí vas a ordenar el dinero. Ahora sí vas a salir del bucle.
Y dos días después, otra vez abajo.
Eso no es falta de voluntad. Eso es ausencia de estructura para sostener lo que ya entiendes.